para ser alguien que dice odiarse, paso bastante tiempo conmigo mismo.
podría hacerme el grande, y gritar para que todos me vean y decir "no me arrepiento de nada"
y sigue siendo curioso....que en el momento en que supuestamente hago las paces con mi mochila,
mi consecuencia me inspira aversión, más que nunca.
Aquí están las horas, las tengo en mi mano, sobran de una manera increible
ya no caen de mis manos, ya no escapan...
pero me aprietan, me ahogan, me provocan una angustia de saber que se ha ido todo a la mierda.
Esto es el fondo de todo...es el estar consciente de que un sonido de lluvia pregrabada
es todo lo que me salva de romperme definitivamente y de llorar y llorar.
De vuelta a la angustia de mirarme al espejo, nada ha cambiado, nada ha cambiado....
hoy más que nunca desearía tener un alfiler, y pincharme los oídos."
No hay comentarios:
Publicar un comentario