"Conocí a un viejo una vez en el centro....
o sea no lo conocí, pero pareciera que si, por todo lo que me contaban sobre él.
Uno lo podía ver sentado en las bancas de Ahumada, mirando para todos lados, ojos muy abiertos y expresión hostil, como muchos viejos de la Plaza de Armas....pero llamaba la atención el hecho de que tenía siempre una mano bajo la chaqueta, apretada fuerte contra si mismo. Los viejos del lugar me decían que jamás lo han visto sacarse la mano de allí: jugaba ajedrez, leía, comía y meaba con una mano. Además me contaban que se enfurecía si le preguntaban que tenía allí y dejaba inmediatamente el lugar, razón por la cual nunca más se le preguntó. Tanto misterio hizo que se crearan varias leyendas alrededor de este viejo: unos decían que tenía un relicario de su familia muerta en la segunda guerra mundial. Otros mencionaban un diamante que su padre trajo desde Perú como tesoro de la Guerra del Pacífico, y que está esperando que estalle otra guerra para venderlo. Y otros, lo más sensatos, decían que el viejo simplemente estaba loco, que guardaba unos dólares que le dieron unos gringos buena onda, y estaba esperando a que subiera el precio de la moneda para "hacerse millonario". Se empezó a especular más de él cuando un día simplemente dejó de ir al centro, y los viejos del ajedrez le inventaban desenlaces a sus leyendas (riqueza, muerte, locura, etc.), cada vez con menos lógica, a modo de diversión para pasar el tiempo, y a su vez como homenaje. Al cabo de un año ya se había formado toda la mitología del "Viejo de la Mano", la cual todos fueron recopilando en hojas de un cuaderno, escritas de noche por viejos que ebrios hacían un brindis con sus cajas de vino, en memoria de él. Me lo dieron a mí, ya que trabajaba en una imprenta, y extrañamente me sentía atraído de forma genuina a ese imaginario, y tenía ganas de publicarlo como una suerte de agradecimiento...
Pero tuve un problema: nadie sabía el nombre del "Viejo de la Mano"...
Extrañados se miraban sus conocidos de décadas, y se sentían raros al nunca haber tenido la curiosidad de preguntarle su nombre, "como que no hacían falta" me repetían. Me insistían en que publicase igual el cuaderno con cualquier nombre....pero yo no podía, no sentía "correcto" hacerlo. Ante mi inactividad, muchos de los viejos de la plaza me terminaron odiando y puteando por "maricón", "chueco culiao", y por supuesto, me fui distanciando de ellos.
Pasaron 3 años desde que me dieron el cuaderno, y lo llevo todos los días en mi morral desde entonces. Lo leo y lo releo intentando adivinar el nombre del "Viejo" (me siento carerraja llamándolo así, si ando por las mismas), imaginando que lo que el viejo guardaba contra su pecho era su propio nombre....si hasta llegué a soñar que lo veía en la calle, y le forzaba la mano para saber su contenido...me río un poco de lo tonto del asunto ¿como alguien va a guardar su nombre en una mano? O sea....puedes guardar un certificado, un carné...pero el nombre...?
Iba caminando por la Alameda pensando en eso, cuando llegaron....una montonera de universitarios agarrándose a combos con los pacos. "Puta la weá", pensé, "no sabía que había marcha hoy"...¿correr? hace unos 10 años tal vez, ya no estaba para esas weás. Sólo me quedó seguir caminando entre medio de la pelea, carrerraja. Mientras me pasaban lumazos y golpes cerca de la cara, no pude evitar pensar en lo divertido que debo verme aquí, caminando todo estoico ("como un Alejandro Magno", pnsará algún profe de historia encapuchado) mientras iba cagado de miedo, esperando como los cabros chicos que si cerraba y abría los ojos, todo se iría como un mal sueño....¿no es así la vida, o al menos la vejez?
Y entonces lo ví.
Estaba enmedio de la pelea, con la misma ropa de siempre, igual de sucio e hiperquinético, pero esta vez no estaba furioso como siempre, sino que tenía una cara de angustia terrible, mientras corría al parecer buscando a alguien entre los jóvenes. En mi situación, no pude sino sentir lástima por la increíble angustia que le veía. No se porque pero me pareció que no había visto a nadie en todos los años que estuvo fuera, como si hubiese estado en una cueva y reicén hoy hubiese salido.
Yo me quedé parado viéndolo en su búsqueda. No se que buscaba ni porque, pero su cara me decía claramente que era algo serio. Tras dudarlo un poco abrí la boca para llamarlo y ofrecerle ayuda...
....y sonó el fusil del paco.
Todo se volvió gritos, confusión y llantos. Me empujaron varios cabros que arrancaron, pero no lo sentí para nada. Sólo me quedé viendo horrorizado el charco de sangre a un par de metros de mí: un pendejo de lentes con camisa y corbata, con los ojos cerrados y boca arriba, estaba con el abdómen destrozado en el suelo.
No sé cuanto tiempo estuve allí, pero cuando me di cuenta, ya no había nadie...ni pacos ni universitarios, sólo el cadáver de un cabro chico, y el Viejo de la Mano, que también se quedó mirando la escena, visiblemente afectado.
El viejo susurró para si unas palabras que no alcancé a entender, y luego, despidiendo con una mirada paternal al niño muerto, caminó hacia mí y me quedó mirando a la cara con cara pensativa, hasta que se oyó una sirena de los pacos. La expresión del viejo cambió, sacó su mano del abrigo y con ambas manos me metío la mano bajo mi chaqueta y lo apretó fuerte, haciéndome un gesto para que yo hiciese lo mismo. Sólo atinó a decir "Toma" antes de alejarse corriendo (bastante rápido para alguien de su edad) por Tenderini, al parecer intentando esconderse de los pacos en el caracol.
Me quedé sólo al lado del cadáver, sin querer sacarme la mano del pecho, y apretando fuertemente contra mi (siguiendo "las instrucciones" del viejo) cuando un cabo llega corriendo a mi lado y me empieza a gritonear:
_¿Que tenís ahí, viejo conchetumadre?
_No se, caballero.....no sé....
_¿Me estai weando? levanta las manos mierda, si vi que te pasaron una weá
_No, no puedo....hágalo usted porfa...
_Ahhhhh me está weando el chistoso culiao
_En serio, no puedo, mi cabo....tengo artrosis
(En ese momento no se me ocurrió otra cosa)
_A ver weoncito...ven pa acá, puta que te va a ir mal si me estai mintiendo...
Me sacó las manos del pecho, me revisó como 4 veces toda la ropa y el morral, me separó las piernas, me amenazó otro rato con hacerme pasar en el expediente como un "subversivo que tuve que matar en defensa propia"
Pero no tenía nada.
Cansado y choreado por no haber tenido lo que quería, el cabo me pegó un lumazo en la pierna, y me dijo "ya weón, ándate pa la casa....pobre que te vea weando por acá de nuevo...viejo loco e mierda..."
Todavía sin asimilarlo todo, me levanté como pude y caminé hacía huérfanos para sentarme un rato. Efectivamente no tenía nada, el Viejo no me había pasado nada en absoluto...pero de algún modo no me sentí extrañado por ello, "como que no hacía falta" que me hubiese pasado algo. "Como que así se suponía que fuera".
Unos diez minutos mas tarde, me paré y empecé a caminar al paradero, rogando que no hubiesen cambiado los recorridos de las micros por la marcha. Cuando pasé por Tenderini, miré mientras caminaba el camino por donde el Viejo se había ido corriendo, y no pude evitar pensar, de forma totalmente intuitiva...
..."Chao Raúl, que estés bien".
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